lunes, 13 de diciembre de 2010

Alegato



Oh mi fértil magma,  prófugo de enjuiciamiento por aquellos que desafían 
la trocha en donde circula el expreso que abordé temprano.
¿Cuál de tantas máscaras habré de portar en este día, tan liviano de aconteceres, tan huido de presupuestos. En esta aurora que me instala sonrisa y estrofas
para convidar?
Mirame con detenimiento, el necesario para dejar de correr, hay algo en mí causante de tu rebelión.
Soy aquel infante que renunció al maternal abrigo para aventurarse en los espejos y meandros del espíritu, cubriéndose los hombros a la intemperie
con manto de arrabales.
Nada puedo afirmar o sostener, sabiendo que el mundo es tan ambiguo
como el destino.
Yo, por ejemplo, un proyecto de mediano plazo, con alta posibilidad
de éxito cosmopolita, y sin embargo, excusado inclaudicable del beneficio,
del índice de empleo, y de toda competencia requerida por
los varones de empresa.
Dado al desplazamiento voluntario hacia bosques de utopía, riendo del excesivo asfalto, con fervor ocioso para convertir en holistas los documentos contables y los telegramas de renuncia. Si no he producido dividendos puede deberse a la poca estima que suscita el peón en abstracción a horario completo.
Pero, acepto la condición a padecer, mientras planteo una crítica absoluta sobre
el concepto utilitario de nuestra humanidad, cuya mayor aflicción es poseer
y ostentar bienes de dudosa utilidad.
¡Tanta herramienta en manos erróneas!
Entonces, me prefiero diáfano trashumante de playas, cerros, y páramos, concientizando el tiempo durante el que puedo escoger la frecuencia laboral, sentarme blandamente a ver el desfile de luz matutina y asistir al panorama automecanizado, evocando buenos momentos gracias a la música de acompañamiento, esa melodía que no cesa de sobornar mi tendencia al delirio.
Y a la vez hallar las frases precisas que logren conferir un temblor sin escándalo en tus espaldas, presa del agobio.
Tras la frente contengo magnitudes.
Aprecio el trabajo, pues aún me hostigan ciertos hambres adámicos que debo saciar antes de la cuaresma.
No comparto este modo positivista de suceder al que nos han conminado, pretendiendo desechar los mundos que trascienden la mirada de cada día.
Déjenme hacer, si parezco aturdido en verdad estoy sujeto a profundidades,
de las que prefiero no emerger tan temprano, al menos hasta recuperar
la lengua de los ancestros, que fueran más sabios.

Arlane
la imagen pertenece a la artista Cristina Francov, de LATIN AMERICAN ART

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