domingo, 5 de diciembre de 2010

imaginario bar céntrico

El bar sobre la avenida puede ser un remanso o una ojiva nuclear a punto de hervor. ¡ Cuánta alma enclaustrada !, sin embargo, a distancia fácil, pues podría medirse por el grosor de la vidriera, fluye gente con sonrisa y bebés a cuestas, las parejas van dando besos al aire, hacen su agosto los artesanos tendidos de vereda a vereda, y crónicos bondis traen llevan gente de toda raza y sabor, anónimos en fin, por los barrios por el centro comercial a veces hasta el cementerio. Pero acá, dentro del local pecera estamos los detenidos en el tiempo y eso que mostré documentos que acreditan mi causa y efecto, y no somos de armas tomar más que un par de fecas por las tardecitas, igual ni miras de salir por esa puerta tan bien puesta tan ábrete sésamo, porque deberíamos mezclarnos con la plebe, con masas de audiencia. Reconocernos como uno de ellos de nosotros de todos cuantos pululan en esta ciudad ayer pueblo hoy arrabal populoso, algo desprolijo y sin barrer, significa perder el color local para convertirnos en aglomeración ciega a las circunstancias, aventurarnos a vivir en piel y huesos, con las ropas por el suelo fértil de la patria, la frente en flor de primavera jamás marchita. Sin embargo, a último momento siempre nos vence la inercia de lo que fuimos, coronada con inaudita necesidad, ¿adicción será?, para ese último cortado con el que tiraremos hasta mañana sentados dentro del bar sobre la concurrida arteria principal, al alcance de tus manos en intemperie.



Arlane

3 comentarios:

  1. Como dicen los pibes "me gustó de una" amigo, lo leí tomando un feca.

    :-)

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  2. bien amiga, mis escritos se aprecian mejor con un feca de por medio. Alguno de estos dias quiero escribir inspirándome en tus obras. Saludos y felicidades

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  3. Están todas a tu disposición cuando gustes, hace tiempo no compartimos inspiraciones.

    Un abrazote y felicidades:-)

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