jueves, 13 de enero de 2011

alguien llega como el alba

alguien llega como el alba trunca de soles a despuntar, agita su pañuelo de lluvia lenta sobre las uvas del verano, y viene con la intención fija de sujetar mis sienes para que no se dirijan al sacrificio autoprovocado, hasta susurra órdenes de vida que por supuesto ignoro con cierto regocijo infantil. Alguien turba el descanso que me gané con la frente en sudores de parto, me urge a decidir entre varios planes de acción con un furor digno de mejor empresa. Clama por puntualidad agitando una ristra de relojes frente a mi desconcierto, y que es hora de erguir el cuerpo casi ausente, dice, para correr a negar las apariencias, como si algo de todo aquello fuera cierto. En fin, la mortalidad no tiene cura, incumbe a cuanto da latidos en cuentagotas, por lo que me veo obligado a componer una máscara ya estéril, comer algo al paso para no parecer desabrido, y agonizar de nuevo bajo al acero de las miradas, percibiendo de soslayo los espíritus que rondan, y obstinadamente negar caricias de quienes no me conocen, o siquiera una mano para desmentir la recurrente sensación de estar de más en un sitio que me es completamente ajeno

Arlane

imagen= Andrés Valerio

No hay comentarios:

Publicar un comentario