miércoles, 19 de enero de 2011

visitante

Resulta caótico el entramado. Desde un sitio mental proscrito le llega la intuición de presionar, alternativamente, con un pie y el otro. Comprende que avanza, aunque no tan rápido como los bólidos brillantes que circulan al costado, superando por mucho la marcha a que tiene posibilidad. Voces lejanas, indescifrables, olores tóxicos, sabor a piedra. Una luz, más roja, enciende alarmas dentro del desconcierto. No detiene la marcha, apremiado ante el fragor que pugna por someterlo. Es arrollado.

En la realidad siguiente se ve a sí mismo ascendiendo, ya sin esfuerzos ni obligación de pedalear, alejándose del bullicio y las sirenas para desgracias.

Le causa asombro tanto silencio.


Arlane

imagen: Myriam Pedernera

2 comentarios: