sábado, 19 de febrero de 2011

milnovecientosetentany...







El peso de la historia es condena

por la ignorancia sin excusas

que toleramos.

En aulas devotas

nos instruyeron para ejercer

la mejor apatía y discriminación.

Dentro de aquellos claustros,

calefaccionados a buen precio,

permitimos el vendaje de las miradas,

creímos los discursos contra el distinto.

Padres confundidos en su buena fe,

aterrados por conspiradores de pacotilla,

pusieron candados a toda expresión,

despreciando la audaz rebeldía

que atesoraban los buenosaires.


En aquellos días

de mordazadas a mansalva,

ocurrían desgracias,

campeaba la injusticia.

Mientras,

los jóvenes selectos copiábamos

rebeldía de filmes para colonias

disfrazándonos como extranjeros

y hablando un idioma neutro.



Pero había hermanos cayendo

había niñas agonizando

dentro de pozos clandestinos.

Cómo nos engañaron!!

pintándonos un mundo de fábula

y complacientes mascaradas.

Se confunden rabia y pena

al comprender

lo inútil de nuestra bravura

y la adolescencia malgastada.


No fuimos dignos

en el momento de luchar,

y es inútil la excusa del ingenuo,

cuando balas, gritos, censura,

todavía hieren la conciencia.

Arlane

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