miércoles, 6 de abril de 2011

gemir de otoño

se oye el griterío

de hojas en picada

al soltársele las manitas

tan exiguas de la rama

que les dio a beber

caen girando como aviones

alcanzados por metralla

hélices en bancarrota

hacia el frío suelo intemperie

y mientras descienden rumbo a una

segura muerte por aplastamiento

lloran por su suerte

lloran pobrecitas



entonces

ocurre un niño falto de cuidados

con modos de anciano en ciernes

que sin mirar va pisándolas

un atila de a pie por la llanura

transido con ese crujir que lo

extasía en grado sumo

y antes de alejarse para cumplir

con su vida que ya inquieta

canta una canción improvisada

sobre hojas gimientes en la vereda

y zapatillas nuevas para correr

más rápido que la edad y

cualquier reprimenda


Arlane

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