lunes, 19 de septiembre de 2011

bosquejos

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A castidades



que aquellos bosques protegen


rozo con


el obsceno dedo del macho


en su elemento.


Hunde mi pezuña


la hojarasca de himen


que enmanta quietudes


en tupido primor


desplegando silencio

lluvias humedecen

grutas de álamos y matrices.

Seduce ahora

mojar la piel en la bruma tibia

y por las noches recostarse

entre raíces brotadas al calor de la luna,

para captar energía seminal.

Al rayar el alba


sostener un fluir por estepas


que no agotan la sed.


Bosque castizo. Árbolramasombras.

Vegetan minerales superlativos


bajo el verde del paraje en celo


Alucinando creo que


es oportunidad


de verter mi abrupto néctar


sobre alfombras a fecundar. Y dejar huella...


Luego parto

a través de autopistas

sin señales ni tránsito a ciegas

hacia lejanos poblados

donde el amparo silvestre

recita memorias de pena

y el sabor de tu vientre

 
ARLAN

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