miércoles, 13 de junio de 2012

a propósito de nuestro día

La noche en vela


prefiero el anonimato y la intimidad de la noche en vela, es cuando los personajes circulan a su antojo por laberintos que corren a mi través, y alrededor incluso. Desde allí se hacen oír sin remilgos, proclaman a voces sus intenciones más extremas, hasta las diferencias por las que rivalizan. Ese momento de inspiradora oscuridad no admite ruidos de escape o conversaciones sin nada que decir. Mientras la ciudad y los mercados duermen sueños de gloria, yo me desplazo cual autómata hacia cualquier papel disponible, circunstancial, y plasmo el maremágnum a punto de colisión que inflama mi hemisferio más creativo. La mano va a su libre albedrío aprovechando la suspensión momentánea del rumor que jamás cesa. Todo el proceso encuentra su culminación unas horas o días después, cuando se ajustan signos, expresiones, puntos y apartes, pero en realidad se intuye que no fue uno el que concibió semejante obra, que se es canal, sin pretenderlo, de lo otro que nos compone.


imagen= Víctor Bregeda

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