domingo, 8 de julio de 2012

frecuencias

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Una cerrada frecuencia de aves desgrana silbos a la redonda, mientras la vegetal multitud contiene sus plumas en temblor, sus colores milenarios. Surgen ante el ciudadano, mezcla de sorpresa y admiración, montes tan antiguos, forestas como nunca. Y toda paz se hace dueña, luciendo un rasgo de mejorías.

Aquel hombre extático comprende entonces que su interior replica otras realidades, más genuinas, al alcance de los pies quizás descalzos a esta altura. Suceden horas, días, tal la lluvia repicando sobre techos vivos. Y hay la sensación de que hasta la atmósfera sonríe al describir una mejor vida posible si se sueltan amarras, si se puede renunciar a las costumbres que nos ciegan

como a esos mismos pájaros

que sin ojos ni parámetros precisos

hienden la oscuridad

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