domingo, 7 de octubre de 2012

disgresión II

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Las partículas se disgregan semejando

invisibles giros en el aire



Expansión de mundos transparentes como la ilusión de

aquellos niños que giran sobre la arena pura,

donde inspirar conciente de sí y del entorno en armónica ronda.

Vientos solidificados, esperanza, en medio del campo o quizás

a la espera del labriego que los pode uno a uno antes de

los más crudos inviernos

También se divisan a vuelapluma desiertos de alquitrán

que el ángel ciego pronto aliviará de su noche adentro

Sin despertarte

sentí las moléculas

flotando alrededor del castillo

Ya no queda... ya

no existe

estanque donde el agua se conserve con cada propiedad exclusiva

a su naturaleza sideral, ni medidas a tomar de un trago-luz

Acaso el piar huidizo de aves migrando hacia planetas de inusual atmósfera

nos redima de tanta adicción tecnológica,

quizás admirar la infructuosa marcha del insecto

siquiera para conmover un algo esta quietud

de muerte blanca y sed

hasta en las manos

Todo fluye en derredor.

Suaves volcanes lanzan adioces de lava quemando unos cielos fértiles donde cosechar quimeras antes de que lleguen a cierta edad

La morosa llovizna es un recuerdo que va sucediendo

Relámpagos distantes. Auras serranas.

Vestigios de nada extraviados en el rodar

del escaso tiempo que el universo obsequia





(imagen= George Grie)

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