jueves, 27 de marzo de 2014

otra Pandemia

“dame pan”
“de dónde mierda querés que saque?”
“dame dame Pan!
“¿Te va parampan      pan?
Escuchá, scuchá: podés buscarlo bajo la estirpe de antepasados que supieron con gloria morir de gusto mirá cómo estamos, también de aquellos que convertían la tierra yerma en alimento de países y ganado. O tras la historia puesta a propósito con escuelas de no-saber, queriendo definir un rumbo del que nadie se hace cargo cuando no éramos más que criaturas asomando al mundo de marras, ignorantes de cualquier porvenir, incrédulos ante la maldad legalizada”
“Pero, ¿hasta entonces?”
“No interrumpas ni dispongas la mesa todavía, a menos que de tu palabra en cruz surjan hogueras de cuál tamaño, suficientes para mi des-ayuno consciente. Dedicate a rastrear por las hendijas de ojos recién despiertos, luego de un letargo que dura mil años. O quizás deberías hacer un alto en medio del desierto, el desconcierto, cotidiano, apeándote de tu ciega montura para comerciar con el labriego a cargo del ramos generales, a ver si vende harina y huevos aunque más no sea”
“Está bien…”

“Volvé pronto, acá, de bruces te espero y con la boca burbujeando de tanto pan ausente”

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