lunes, 19 de mayo de 2014

murmurado

Un ruido seco atrona desde interiores que supongo propios. Vísceras cuando cantan abajo su sonsonete glandular, literal; su mazmorra caliente para el ocasional viandante, el error de los caminos por comer.
Un murmurar me tiene atado a este mismo momento que comenzó ayer sin estridencia, sin advertirlo. Desde hace un día entero me susurra adentro algo precoz, rápido. Y no sé darle nombre, aspecto, diagnóstico, para asociarlo con qué.

Yo soy el murmullo, ahora lo descubro, ¿y qué digo en media lengua muerta?, pues digo lo nunca, lo vacío, lo ajeno, aquello que la educación me enseñara a callar. Y lo entono boca al viento, lo canto así para ya no murmurarme tanto, desde lejos. Para dejarme dormir en paz de imprecaciones, sin conciencia de sí, de mí. Para detener esta tremenda palpitación en el oído viscoso, gajo abierto a mis expensas donde agota la luz.

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