martes, 6 de mayo de 2014

ojos pelados

con los ojos pelados de hambre, recluyo entre sombras de lejanas cuevas hasta que amanezca. Un mundo muere en mí cada día, y debo fluir calladamente hasta recomponer la idea multitudinaria de un planeta que viene a nacerme. El silencio es primordial ahora, ni siquiera aceptaré el ruido de las estrellas al correr hacia infinitos países, ni el canto de las montañas, ni el mugir angustiado de las olas prontas a romper. Únicamente el coro boreal de las mariposas puede quebrar la escena, pero no existe en la presente dimensión.
Soledad y silencio, ingredientes necesarios para expresar cuanto pugna por ser dado a luz, a contrapelo de lo que se me inyectara en claustros de severa guía,
¿pero mi vena en flor transparente más todo lo aún por decir?
Y este apetito por saber que no cesa

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