miércoles, 30 de marzo de 2016

Ceguera

sin noción de continuidad, desde cuándo escruto el lienzo donde danzan esclavas negras y bestias 
surgidas de penumbras. Fue la hora en que estacionó mi sangre, hace décadas, minutos, cuando fuérame dado un nombre para nacer en otro mundo primario / primaveral. 
¿Cómo, luego del paso a otra identidad, estoy ahora siendo?. Atisbo un volar por lo ígneo, un cesar las voces de cada día. Al suspender comprendo. 
Cuervo, cría, murciélago, acaso hombre de sombra negra, sombra de hombre negro; mi mote ya no cuenta, sino estas ganas con que te lamo hasta desgarrar tus porcelanas. 
Más tarde beberemos migajas de algún sueño hecho a dúo, enredadas entre barrotes de jaula de juncos.
No soy nadie más, ni he visto tu rostro de mujer semejante.

Estuve ciego

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