sábado, 12 de noviembre de 2016

para Flora

Las cenizas vuelan dentro del espejo pasa la niña soñante con su muñeca rubia en proceso de desmembración, bajo el brazo. La muñeca adquirió un rictus que dibuja su no creer, su desamparo en silencio. La pequeña iluminada produce un barco negro saliéndole entre los pechos tan flacos, y espera la niebla según el giro de las nubes. Alienta un rumor de pájaras sumergidas entre sombras, y de grandes animales nostálgicos que saben del exilio. Resplandecen las lilas del alba, entregadas a la diaria ceremonia de recibir al sol y su eterna sonrisa. Más atrás se divisa el paso de la loba azul con su cachorro en la boca, como protegiéndolo de la orfandad. Quién mendiga una mirada desde aquí ?. Por tanto verse el reflejo la moribunda creyó ser saludada, pero era su mano contraria que se elevó por instinto de conservación.
Y llegó a comprender el engaño

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