miércoles, 1 de abril de 2020

Peregrinar

Un campo de amapolas se tiende infinito a mi vista interior, suave responde según los vientos, e invita a dar una vuelta por sus vestidos de ricos colores. 
Camino como en flotación para el transeúnte desprevenido, la realidad periférica diluye entre brillos de sol y aire cristalino, a lo lejos unos cerros prometedores 
llaman a mi espíritu para referirle secretos escondidos en sus piedras milenarias. Me desplazo en armónicos pasos que no dejan huella entre las flores que rozan mis piernas de parsimonia, con las yemas de los dedos acaricio pétalos de cielo y tierra, oigo más allá del oído su murmullo pequeño en un idioma que no conozco pero entiendo, Quizás me separen kilómetros de aquellas alturas prometedoras aunque los recorro sin fatiga, hamacado por las ondulaciones de la vegetación. Una vez llegado al pie de la montaña designada ensayo una plegaria sin dioses, canto mantras de recién venido para solicitar su permiso y protección, me responde un sordo fragor dándome la admisión a sus dominios. Voy trepando suelto de cuerpo, nada de las presiones antiguas me inquieta, soy un alma que busca y agradece.
Encuentro arroyos de aguas transparentes para calmar la curiosidad y la sed, también pájaros de asombrosos trinos, no temen al intruso se acercan con sus cuchicheos y plumas que resplandecen, parecen señalar la ruta correcta, los sigo con respeto pues ellos representan la intuición que guía al buscador de nuevos mundos. Siento una especial conexión, entiendo la existencia de todo cuanto me rodea, el para qué de haber venido aquí. Este cerro puede ser mi padre, mi hermano, su piel se ofrece para andar aunque aminoré mi peso adrede para no mancillar el paisaje, así comprendo cuántas posibilidades atesora el mortal y las ignora por permitir que lo exterior prevalezca. Ya en la cima puedo apreciar en perspectiva cuanto me rodea, aquello a lo que renuncié concientemente para atravesar páramos y lagunas guiado por la necesidad de comprenderme. Me hago uno con la inmensidad, abro los brazos, el pecho, para abarcar esta epifanía, este saberse en vías de progreso inmaterial. No todo lo que brilla es oro, y a quién le importa el vil metal frente a la maravilla de natura, Comprendo que en esta esfera no hace falta competir ni acumular, la austeridad es lo correcto y meditar es mi sino. Ya mi mente no produce ideas sino que todo eso que es “yo” entraña sensación de paz y armonía. Una certeza inunda mis vértices, debo entregarme al aire que me circunda, debo beber el agua de las nubes. Extiendo la visual hacia el horizonte, dispongo ese resto de humanidad que aún conservo, y salto, me entrego al vuelo para encontrar respuestas a  la antigua pregunta que me desvela desde milenios atrás

imagen= MIGUEL HACHEN

martes, 24 de marzo de 2020

Epifanía

Elevase tierra para bien
del mundo en caos
toca nubes estrellas
dando
la medida del humano.
Agasajo natural
epifanía de los sentidos.
Agradeciendo bailemos
la alegría de coexistir
aquí y ahora
en cualquier lugar
donde nos encuentre
el nuevo día

lunes, 23 de marzo de 2020

fugaz era

Fugacidad

oscila mi razón entre
gente enmascarada
que corre quién sabe adónde
nadie habla
acaso ni se miran
todos todas solo quieren
volver a casa
refugiarse entre los suyos
prender la tele el celular la radio
para volver a escuchar los mismos
reportes y advertencias.

Lo que fuera ususal
hoy se me hace extraño
como muy lejano
y concluyo en cuán frágil
es la rutina
con qué rapidez todo puede
tomar un cariz desusado

Esta sensación de fugacidad
no me es desconocida
hace tiempo comprendí
que estoy de paso

miércoles, 18 de marzo de 2020

antivirus

Ciego de distancias blanco
pájaro migrando a reinos en leva
ción guiado con sus fragancias.

Clandestino entre nubes que ex
halan un aire de leyendas
Mis alas apuntan hacia países
libres de turistas y
pandemia

sábado, 14 de marzo de 2020

extraño mundo

Desperté como si
no existiera el mundo
parece tan extraño solo
la lluvia canta
en latidos. El mal se di
funde por fronteras
abiertas neuronas inco
nexas músculos de
involuntarios movimientos.

Qué soy ahora?

viernes, 13 de marzo de 2020

Gaitas

Se oyen gaitas en la bruma, mantras,
desdén. También hay los que
danzando entre maderos flotantes
se inmolan.
El puerto cierra barreras,
un acantilado se mece, árboles
producen amantes.
Ni siquiera los perros
intentan copular.
Un gato maúlla alarmas
atrapado bajo restos del muelle.

¿A vos te resulta tranquilo

            este lugar?.


jueves, 12 de marzo de 2020

A la par

Quién
que conmigo anda,
compartiéndonos la sombra,
me abraza con mis propios
huesos y palmas
al cielo evocando aquellas
lluvias de Enero