jueves, 21 de mayo de 2009

arbvolado



Goce, de internarse en el monte
donde la ausencia de voces y alarmas
se incrementa frente al trinante velo
y el espléndido follaje.

Andar, como flotando,
entre el paisaje cerril.
Comunicándome con el hermano instintivo,
el ser sin avaro criterio,
que retoza, libre, en los pastos de terciopelo.


Caricias, oh,
en las piernas me dan
las flores nutritivas recirculándo
la sangre, acaso verde ya
Y redimiendo el alma que traía
pesada carga de legiones.
Exploro bosques, humedezco la fatiga
en un arroyo fantástico,
que discurre allá, más atrás del sueño.
Ya puedo acoplarme a la sintonía
que emite el lugar.
Me ubico
en una escala musical atávica
para recobrar la lucidez almacenada
en la espalda, desde la época en que las alas
ajustaban como cualquier órgano.


Soy, entonces,
dentro del todo.

Diluyo el aspecto mundano
entre la vegetación.
Y, al descorporizarme por simbiosis arbórea
consistiré en una distinta cosa.
..............................................Conífero,
erguido ante el embate de las estaciones,
desafiando a la eternidad.
Venga el sol beatífico a provocarme,
con su multicolor rayo, la armónica,
inesperada, fotosíntesis cerebral.
Entonces, desde ojos recientes,
disparo el flash para retratar
el silvestre entorno.

Algo me dice que cuando vuelva
a mi hueca fisonomía, saldré por avenidas
empapelando muros
con estos testimonios de la realidad.
Mientras tanto,
germino, hecho raíz, me expando.
Ya no hablaré,
adopto la mudez filosófica del árbol.
..................................Contemplo y callo.

Arlane

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