lunes, 7 de diciembre de 2009

jugando a medianoche


Page copy protected against web site content infringement by Copyscape

.

.

.

Ramiro la observa y cuesta creer que este remedo de mujer fuera, no hace siglos no hace tanto, quien le enseñara los primeros pasos de baile para ir a la fiesta que no te podés perder, y la que se emocionara al presentarle el deleite por la poesía. La puta enfermedad le ha invadido el cerebro a Lucía, aún tan bonita que obliga al recuerdo de aquellas fiestas navideñas en casa de los primos del campo, con la música más alegre corriéndole por las faldas todos contentos viéndola mover su cuerpo fibroso al ritmo de dos por cuatro ocho. Y sin embargo, en pocos años, todo en ella se ha convertido en pura negación de las nueve de la noche, cuando el rumor de insectos mentales le puebla las facciones de temor a ser atrapada en redes de sueño, o perseguida por invisibles roedores. Desde la boca a grito callado, le cae una espuma ocasionada por la adrenalina que la dispone a enfrentar amenazas sólo visibles por su delirio. Él busca los naipes de la paz, además arrima el aparejo que construyó a fuerza de soldaduras, ingenio, y paciencia. Y propone jugar un rato, con la intención de transmutarle los miedos en distracción, quitarla del torbellino autoprovocado. Acomoda toda la parafernalia sobre la mesa ratona, que marca frontera entre cordura y desvarío, mezcla y reparte, cuidando de que las cartas guarden un orden específico, y dándolas vueltas para ver qué esconden. A la vez, echa a andar el abalorio por el que una bolita de vidrio multicolor rueda, y en su desplazamiento acciona minúsculas balanzas y puentecitos, los que provocan efecto dominó de sensaciones y expectativa. Entonces Lucía toma los naipes adecuados, los coloca en determinado orden inaccesible, el cual constituirá ese salvoconducto hacia la realidad perdida. Y se aquieta, sin pestañear, respirando suave a lo gato que acecha mariposas, siguiendo el derrotero de la bolita. De pronto, ríe, aplaude, arroja las cartas al aire, pues todo concuerda en un instante de armonía, la esfera iridiscente arribó a su meta sin tropiezos ni accidentes de tránsito. Su mirada, que ayeres iluminan, peina todo el ámbito hasta dar con Ramiro, hijodemialma, dónde has estado. Y Ramiro ríe también, como si pudiera recuperar la tácita complicidad que los uniera siempre, siempremamá. Reír sí, pero con cautela, esta jodida puntada en el pecho no es chiste, el cuore está pidiendo cambio y no hay suplentes loco.
Recomienza el juego, ella enterada de nuevo, repetirá cada gesto y emoción, todo el proceso. Alborozada con el abandono de revelaciones a esta hora, mirá que sos loco pibe, ¿cómo te llamabas?. Ramiro, otra vez más, alegre calcula que como van las cosas para febrero o marzo consuerte, jugarían por última vez. Ahora, septiembre es redondo y suficiente.

Arlane


(imagen= cuadros.cool-arts.com

artista= Hermel Orozco)

No hay comentarios:

Publicar un comentario