lunes, 5 de abril de 2010

Page copy protected against web site content infringement by Copyscape

Enredado en sueños contradictorios,

refloté la conciencia desde el lodazal

aunque, mi razón falló en el intento

de alcanzar la realidad subyacente.

Había un tic-tac royéndome las neuronas,

igual, alisté el uniforme citadino

y partí por maquinales avenidas

a investigar la vida que sucede

tras escaparates de plasma y gasoil.



Nunca olvido cargar mis disfraces

con munición de salva para ahuyentar

agoreros de dosmildoce.

Pero, esa madrugada en que el entorno

parecía usual, rutinario, y mis pisadas

repetían el trayecto hacia el cadalso...

Un indicio de locura detuvo el rumiar.

Azorado comprobé que los zapatos

no guardaban correspondencia, en un pie

el rojo charolado, y la desnuda media

cobijando apenas al compañero.

Grave situación.

Aunque tampoco pude explicarme

cómo mi cuello lucía aquel tatuaje chino,

ni porqué llevaba traje de corte antiguo

sobre un módico kimono.

Para empalidecer aún más mi desconcierto,

vino el espejo a delatar una barba tan espesa

que bien podría haber pasado por el genio

que persigue por el bosque doncellas

de las mil y una noche

antes de que empiecen a contar

“Y bien, perdido por perdido”, me dije,

“montemos ese primer viento de santo y seña”.

Sobre un remolino aventé dudas y letargo,

remonté vuelo en dirección a nubes benévolas

con mate amargo bajo el brazo

En tierra como foto desde taxi espacial,

discurrían legiones evitando tropezar

con el espejo roto.



ARLANE

No hay comentarios:

Publicar un comentario